En la sesión en la que el Congreso de Jalisco aprobó la solicitud de los habitantes del Puerto de las Peñas para convertirse en municipalidad, dejando de ser comisaría de San Sebastián del Oeste, se acogió la sugerencia del Gobernador Sustituto de Jalisco, Manuel Bouquet Jr., de que se cambiara el nombre del nuevo municipio a “Puerto Vallarta” en memoria del jurisconsulto Ignacio Luis Vallarta Ogazón, cuya vida se consagró ejemplarmente al servicio público de Jalisco y de México.
En efecto, Ignacio Luis Vallarta desempeñó varias suplencias y comisiones, así como sucesivamente los cargos de secretario particular del gobernador José Santos Degollado, diputado al Congreso Constituyente de 1856, secretario general del gobernador Pedro Ogazón, gobernador interino en dos ocasiones, coronel del batallón Hidalgo, ministro de Gobernación del Presidente Benito Juárez, diputado federal, gobernador constitucional de Jalisco, senador electo, ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Porfirio Díaz, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Vice-Presidente de la República y pre-candidato a la Presidencia.
A su fallecimiento, en 1893, el Congreso de Jalisco lo nombró “Benemérito del Estado” y mando poner su nombre, con letras de oro, en la sala de sesiones. Como gobernador, Ignacio Luis Vallarta reorganizó las finanzas públicas y la policía, estableció la obligatoriedad de la educación primaria, creó el Liceo de Niñas, la Escuela de Agricultura y la biblioteca pública del estado, restauró el palacio de gobierno, dañado por las guerras civiles, e introdujo a Jalisco el ferrocarril. Durante su gestión como ministro de Relaciones Exteriores defendió la soberanía de México contra los Estados Unidos, que exigían el paso libre de sus tropas a través de la frontera para perseguir a los apaches que se refugiaban en nuestro país.
Siendo Presidente de la Suprema Corte escribió las dos mejores obras mexicanas de jurisprudencia del siglo XIX, sus famosos “Votos”, glosa profunda de la Constitución, y el estudio comparativo “El Derecho de Amparo y el Writ of Habeas Corpus”. Fué también catedrático de derecho, periodista, compañero de Juárez en su peregrinar durante la Intervención Francesa, abogado litigante, escritor y empresario. Gracias a él se formó la Compañía Telegráfica de Jalisco, que introdujo el servicio en nuestro estado.
Es justo, pues, el homenaje que decidieron hacerle en 1918 el gobernador y el Congreso de Jalisco al darle su nombre a nuestro puerto, homenaje que hoy refrenda el H. Ayuntamiento Constitucional, con la representación del pueblo de Puerto Vallarta.
Pero Ignacio Luis Vallarta también se nos propone como ejemplo ciudadano a seguir. De entre sus muchas virtudes cívicas, sólo quisiera destacar esta vez su respeto irrestricto a la ley y al estado de derecho en todas las circunstancias, favorables o no. Que todos, ciudadanos y mandatarios, vivamos ese respeto es el fundamento de nuestra convivencia social y la seña de que somos vallartenses de verdad, no sólo de nombre, es decir, mexicanos que amamos a nuestra patria al estilo de Ignacio Luis Vallarta.
Félix Fernando Baños
25 de agosto de 2011